Novaiberia

| |
| Comentarios y Sugerencias >>> | レltimo post >>> |
| | | | |
En el horno >>> | | | | |
|
|
|
|

チcido Graso

Logo pequeo

ソEn qu estoy pensando...?

Tengo una naturaleza bastante simple, lo s, pero dependiendo del medio mis interacciones cambian mucho. Por un lado hidrfilo, por otro hidrfugo... Se comprender que no voy a empezar haciendo una pormenorizada descripcin de mi mismo, todo llegar, pero imaginenm resultn. Entre mis cong駭eres no puedo decir que resalte porque todos somos bipolares, con un extremo que ni soando se podra ligar con el otro. As que mejor se van haciendo una idea y ya continuaremos.

Girasol

Mi primos, los omegas, andan por ah pavone疣dose de la fama y gloria que gozan gracias a su insaturada naturaleza. Insaturada, ya veis, por no llamarla insatisfecha.

Resulta que del ncleo de sus estructuras, de carbono, como el mo, se desprende cierta inseguridad de car當ter. Ellos no lo notan, claro, pero est疣 necesitados.Es lo comn que cuando nos hallamos en el medio animal, y tambi駭 en el vegetal, les utilicen vilmente para cambiarles su naturaleza y hacer de ellos cualquier mol馗ula rara, aprovechando su debilidad.

Tranquilos, no es mi caso. Yo soy un 當ido graso saturado >>>, hasta las trancas de hidrgeno y con mis oxgenos en la punta, como debe de ser. Adem疽, s leer y escribir, y ltimamente alcanzo cierta proyeccin internacional que me va a librar de acabar como ellos: formando parte de cualquier pescado o fruto seco; que no es perspectiva que me entusiasme mientras pueda crecer con vosotros entre teclas, cdigos, opiniones y remansos literarios o iconogr畴icos.

Espero que os entretengan. Por cierto, pod駟s opinar >>>, que os veo muy tmidos, pod駟s rajar y destrozar lo que quer疂s. Slo soy un 當ido graso de cadena larga, mayor de edad, mi nombre: Este疵ico, pero me pod駟s llamar "Tico", para abreviar.

©

Origen de la imagen >>>

"...La libertad de expresin. Todo ser humano tiene derecho a expresarse libremente, esta libertad es un derecho que solamente nosotros mismos podemos hacer valer, puesto que somos los responsables de buscar las formas de expresin..."

Vieta

Vieta Forges

La cometa

No haca mucho que nos conocamos, pero habamos hecho migas en seguida. Cuando entr por vez primera en la escuela ya tena yo, por lo menos, ocho o nueve aos, y todos los nios ya haban entablado sus amistades y preferencias los unos con los otros. Me encontr en una clase de cuarenta cros, en las filas de atr疽, entre experimentados diablos que se pasaban el da poniendo a prueba mi ignorancia de la vida sexual y social, pregunt疣dome si saba lo que tena que hacer para sentir "gustirrinn". Como no lo saba, me decan que metiese la polla en el enchufe.

As que la necesidad me llev a descubrir que por las primeras filas haba un nio muy simp疸ico, adem疽 de guapo, que tena mucha suerte, porque todos hablaban con 駘 sin desprecios y con gracia, los diablos y los 疣geles, los empollones y los distrados. Hasta yo deb hablar con 駘 sin darme cuenta, porque nunca he recordado en qu momento entablamos conversacin o qu tema tratamos. Seguramente sera por alguna cuestin de mis inventos y artilugios mec疣icos.

La cometa era nuestro punto de encuentro casi diario. Haba que buscar los materiales y mi amigo y yo bamos de tienda en tienda de tejidos preguntando si tenan "escaleritas", estructuras de madera barata de pino en las que los fabricantes enrollaban las telas. No siempre haba suerte, pero nuestra perseverancia daba sus frutos en pocos das. Una vez nos habamos provisto de la madera, tocaba buscar el pl疽tico con que recubriramos la estructura. Por lo comn era de bolsas de Los Madrileos; Joseto, el vendedor, era de los m疽 serviciales y generosos dependientes de esas tiendas. No obstante, no siempre us畸amos el pl疽tico: tambi駭 telas viejas sacadas de las alacenas de nuestras madres, de incgnito, o sacos, o tejidos de paraguas rotos... Fueron tantas las cometas que compusimos que de todos los tamaos, formas y colores las tuvimos. Slo haba un material que siempre fue el mismo: el hilo, de atar los embutidos que en mi casa se fabricaban. Un fino hilo de algodn que pocas veces soportaba el impulso del viento, cuando soplaba, pero que estaba a nuestra disposicin al por mayor, pues mi padre era sumamente complaciente a este respecto.

La verdad es que pocas cometas volaron, lo que se dice volar. Por lo menos de las que nosotros construimos con la m痊ima meticulosidad: midiendo cada lado del rombo irregular, la diagonal mayor tres veces la mitad de la menor, la cola confeccionada con gemelos trozos de tela -bastante ordinarios en ocasiones-, los cuatro hilos atados con pulcros nudos a los cuatro v駻tices del rombo y, a la vez, entre s en un nudo final, estrat馮icamente situado para dar a la superficie de la cometa un 疣gulo apropiado de ataque al viento, que incrementara su aerodin疥ica y facilitara su ascensin. Pero a la hora de la verdad, encaramados al Pen del ro, las cometas dibujaban preciosos tirabuzones en el aire, delante de nuestras narices, a no m疽 de cuatro metros. Cuando tanto a 駘 como a m nos dolan los brazos de tirar por turnos del hilo y las piernas de ir una y otra vez a recoger la cometa sin conseguir que se elevase con garbo, ni poco ni mucho, 駸ta se precipitaba con suma violencia contra alguna roca -cuando no directamente al ro- destroz疣dose por completo o quedando en un estado de penosa descomposicin. Recogamos los restos de nuestra ilusin, si es que quedaban en situacin de ser rescatados, y nos larg畸amos con la msica a otra parte.

Otra cosa era lo del mayor de nuestros amigos en edad, en tamao y en calidad: 駘 tomaba cuatro caas, las reataba con cualquier guita, recoga cualquier guiapo de la ladera donde se vertan los desperdicios y lo sujetaba a las caas en lo que a nosotros nos pareca un amasijo de nula capacidad. Lo pona frente a la brisa que suba del ro a su barrio -mucho m疽 alto, he ah su secreto- y, sin cola ni leches, aquello suba que daba gusto, meci駭dose en el aire, elev疣dose a cotas imposibles para nuestros sofisticados y cuidados aparatos, permaneciendo all un tiempo inmensurable. Nos qued畸amos embelesados, abstrados, sorprendidos y contentos, al fin, de poder disfrutar de aquel espect當ulo, gratis y de manos de nuestro amigo, el grande, el m疽 grande en aquellos momentos. No sabamos de dnde sacaba esa magia y, por supuesto, pronto dejamos la construccin de cometas para dedicarnos a otros asuntos...

©

Una cometa

Piel morena. Reconozco su mirada en esta fotografa: verde, clara y cercana; a juego con su sexual sonrisa. Y he revivido sin querer lo de aquel caluroso da, cuando el hombro de su camisa se ech adelante al alargarme el caf y un trozo m疽 de su piel asom por la pechera, sudorosa. Es estremecedora, a pesar de los aos que han pasado, su sbita muerte; tan joven. Torna exclusivos mis pensamientos, ntimo tesoro. Como si nadie ya pudiera vivir una cosa as, ni ayer, ni hoy, ni maana...

©

Pieles
Cerebro

No es un tema del que se hable mucho. Pero aquellas mol馗ulas que fueron catalizadoras de nuestras vivencias y que rondaron nuestro espacio intersticial han dejado una huella profunda en nuestra experiencia que con peridica frecuencia nos viene a la memoria, y hasta al sentir.

Me estoy refiriendo a las que fueron digeridas por eso que llaman vida, privadas de una presencia fsica que les permita reaccionar ya con otras mol馗ulas y, mucho menos, con uno mismo, los 疸omos por aqu y por all, de un lado para otro. Hoy planta, maana ladrillo, pasado espuma del mar...

Como 當ido graso formo en ocasiones parte de las membranas y hasta de los neurotransmisores que os dan la ilusin de la memoria. Y por ella pasan..., 。ni os puedo contar con qu intensidad pasan aquellas mol馗ulas que un da formaron parte de nuestro ser!

No todas. Las hay que se disolvieron en el magma qumico y ni para memoria sirven. Me refiero -espero que ni se me entienda- a mol馗ulas complejas, que fagocitaron una parte de nosotros y luego tuvieron el mal gusto de irse y no dejarnos del todo. Sino de acompaar para siempre esos momentos de serena reaccin a que nos dedicamos cuando les queremos volver a tener, sin conseguir m疽 que una tenue reaccin qumica que es lo m疽 parecido a aquello que fueron.

Y ah estoy yo tambi駭, rememorando enzimas, hormonas y jugos en los que me ba. Me hago mayor, cualquier da me metabolizo y cojo el camino de villadiego. Me han dicho que hay una va de escape llamada meato, y me han hablado de un agita amarilla...

©

Poema

Tengo un anhelo antiguo y ser tu deseado estar en ti, contiguo tuyo solicitado Tengo el deseo hinchado por encontrarte exiguo de amor ilusionado m疽 yo, ソcmo averiguo? Y la soledad instala muros de muralla, fallas; no te vayas an, no te vayas... ©

Quijote y Sancho
Vieta

Popular

Estaba el seor don gato sentadito en su tejado maramamia, miau, miau, sentadito en su tejado. Ha recibido una carta que si quiere ser casado maramamia, miau, miau, que si quiere ser casado. Con una gatita parda hija de un gato romano maramamia, miau, miau, hija de un gato romano. Al recibir la noticia se ha cado del tejado maramamia, miau, miau, se ha cado del tejado.

Se ha roto siete costillas el espinazo y el rabo maramamia, miau, miau, el espinazo y el rabo. Ya lo llevan a enterrar por la calle del mercado maramamia, miau, miau, por la calle del mercado. Al olor de las sardinas el gato ha resucitado maramamia, miau, miau, el gato ha resucitado. Por eso dice la gente: "siete vidas tiene un gato" maramamia, miau, miau, siete vidas tiene un gaaaato.

Como parte de una comunidad de mol馗ulas tan numerosa y relevante me siento bien. Voy generalmente acompaado en mis viajes por los fludos del mundo, mi naturaleza grasa me hace poco sociable para la sangre y es mejor rodearse de un par de compaeros grasos y ligarnos a un glicerol ocioso. Las alcahuetas enzimas siempre est疣 dispuestas a echar una mano. Y es que como triglic駻ido se viaja mejor. Organizamos sonadas kedadas donde cada uno muestra lo mejor de s mismo, su mejor sonrisa, su mejor adem疣.

Fue en uno de estos encuentros donde le conoc. Compartamos nuestros secretos, no nos neg畸amos opinin de nada. Que si yo iba para all, para all que iba 駘. Que si yo vena, pues igual. Tiempo estuve creyendo que lo nuestro sera para una eternidad, form畸amos grasas m疽 complejas, o nos hacamos la selfie a la salida de cualquier rgano... 。Qu tiempos tan felices los de triglic駻ido!

Pero siempre hay objetivos magn騁icos: lipoprotenas con carisma y atractivos cuerpos cetnicos rulando por ah. De modo que cualquier da, cuando t intentas ir para el tejido adiposo al otro le conviene m疽 dirigirse al hgado.

No pasa nada, ser un 當ido graso libre tampoco est tan mal, siempre habr alguna albmina que le quiera a uno...


Aguila

Ustedes me van a disculpar, por favor, pero es que estaba con la boca algo pegajosa. Nada muy importante, un chorro de pintura en todos los morros, poca cosa para mi.

El caso es que acabo de publicar en Nevasport >>> un reportaje de otro 疥bito de mi ego interactivo >>>. El to..., 。no para!

Este ltimo artculo empieza tratando al yo interactivo de transtorno, algo con lo que no estoy en absoluto de acuerdo; aunque, en general, defina bien esa otra parte de m.

A ver..., como mol馗ula bipolar tampoco es que tenga yo grandes aspiraciones, pero pongamos por caso que mi yo interactivo es como el 疸omo de oxgeno, el solitario, de mi punta hidrfuga. Es una parte de m. Pues el yo interactivo igual, yo lo reconozco desde tiempos del rter telefnico chirriante, y lo veo sano y funcional; bipolar, claro, pero eso es naturaleza de la qumica org疣ica. Se podr volver patolgico, pero de ah a que lo sea por definicin...

En fin..., ustedes opinar疣 lo que quieran, que me voy a la membrana de una c駘ula epitelial, a tomar el aire fresco a ver si se me pasa este sabor met疝ico que me ha quedado del spray.

©
PoliceMan
Autor y obra

Consulta

Urge consultar a las bases, que ellos decidan lo nuestro. Los m疽 cercanos y los primos de Tarrasa. Tambi駭 los vecinos hasta cuatro calles a la redonda. Que voten si debemos poner tierra por medio, O dar el sorpaso hacia una estabilidad parecida a la divisa nica. No es que dude de lo eterno, pero tambi駭 lo era el firme de la autova del Mediterr疣eo y colaps en seis meses. Por eso es necesario que ellos y ellas nos den su aprobacin. No se puede vivir de espaldas a los parientes; hasta el tercer grado de afinidad, regodearse del mal ajeno es un oficio en alza. Una noche te despiertas destapado, hay apoderamiento de la s畸ana, ya no alcanza para dos y suma. Podramos llegar -no sin esfuerzo-, a que el sexo fuese lo menos importante, o a ser tres -de pensamiento y omisin-. Pero si terminamos y te llevas a Doroty, la gata, me deja de hablar Miguel, el panadero, y mi prima la manchega que lleva 35 aos casada con un hombre -del que se ha llegado a dudar-, no me manda un WhatsApp por mi santo, es mucho lo que perdemos. As que por nuestro bien, y antes de tomarnos la medida uno a otro, vamos a promover la consulta y que decidan las bases. ゥArturo Amez IMPERFECTO ACCI ediciones www.acciediciones.com >>>

Lorem ipsum...